Esta pagina esta dedicada a todos los compas que dieron la vida por una sociedad mas justa.
 

El cadalso de la corrupción
(Carta al Presidente Chávez)

Gregorio J. Pérez Almeida

Señor Presidente, con todo respeto, déjeme ver cómo digo lo que le
quiero decir sin que se sienta ofendido, ni me perciba como un
bandido. Le voy a hablar de la corrupción administrativa, un "hecho"
que gira alrededor del núcleo del sistema capitalista que es la
acumulación de capital en manos particulares mediante la explotación
del trabajo y la destrucción de la naturaleza y cuya expresión más
palmaria es el confort que compra el dinero.
La corrupción es el aceite que lubrica el funcionamiento del sistema.
Y desde la óptica de los poderosos es el mal menor del capitalismo.
Tan poco daño le hace al sistema, que no puede alguien comprender el
poderío actual de los Estados Unidos (ni el que tuvo Inglaterra) sin
la corrupción. Y nadie puede comprender la realidad de los países
periféricos sin tomar en cuenta la corrupción que lubricó y aún
lubrica la relación centro-periferia, ¿Es que la extracción del oro y
la plata del "nuevo mundo" y su traslado a España se hizo bajo
estricto cumplimiento de las leyes de la Corona?, ¿O es que la entrega
leonina de nuestro petróleo, por más de 50 años, a empresas
trasnacionales no es pura y simple corrupción que enriqueció y
consolidó en el poder a unos poderosos y empobreció a este país
periférico? Podemos llamar "traidores a la patria" a quienes en
Venezuela administraban el recurso, pero en esencia es un acto de
corrupción. En menos palabras: sin corrupción no hay capitalismo y
mucho menos eso que llaman "desarrollo" o "crecimiento" económico, que
no es otra cosa que repartir grandes riquezas entre unos pocos que
tienen el poder institucional y mediático para convencer a la mayoría
de que su estilo de vida es la meta a alcanzar. De manera que querer
acabar con la corrupción dentro del sistema capitalista es vivir el
argumento de Aquiles y la tortuga, del presocrático Zenón de Elea, el
cual reza así: "Aquiles jamás puede adelantar a una tortuga, porque,
cuando llega al punto de donde ésta partió, ya se ha movido ésta hacia
otro punto; cuando Aquiles llega a ese segundo punto, la tortuga ya se
movió a otro; y así ad infinitum".
Pero dejemos la reflexión histórica y filosófica para tocar el tema
que nos preocupa: la corrupción administrativa en el Gobierno
Bolivariano. Es decir: su gobierno.
Son tres los temas que desde el comienzo de los años 80 ocupan el
discurso de los países centrales del sistema capitalista: la ética, la
corrupción y los derechos humanos. Sobre los derechos humanos no
hablaremos ahora, pero podemos establecer similitudes con lo que
diremos de la ética y su contracara la corrupción. Estos temas
sustituyeron el discurso de la lucha de clases, de la explotación del
trabajo, de la alienación capitalista, etc. y convirtieron a los
"revolucionarios", otrora activistas de la revolución anticapitalista,
en cruzados de la ética y la anticorrupción. El revolucionario dejó de
luchar contra los explotadores para perseguir corruptos. Ya no se
trata de hacer la revolución, sino de acabar con la corrupción. Desde
la década de los 80, con el ascenso del neo-conservadurismo al poder
en Inglaterra y EUA, el discurso oficial y oficioso de los gobiernos y
su oposición, y que ha sido amplificado hasta el cansancio por las
universidades, las escuelas y los partidos políticos tomados por el
neoliberalismo, es el de la lucha contra la corrupción y por el
rescate de los valores éticos. Es tal la variedad de medios y niveles
del discurso y la continuidad en el tiempo de la cháchara, que mucha
gente que se consideraba de izquierda y anticapitalista, en vista de
que el derrumbe del "socialismo real" ha sido asociado también al
"cáncer de la corrupción", ha sustituido su convicción clasista por
una "vocación de honestidad" y piensan que de nada vale luchar por el
socialismo sin acabar con la corrupción. Y la mayoría, que nunca fue
de izquierda, está convencida de que terminando con la corrupción el
sistema funcionará mejor y se acabarán las injusticias sociales.
Ejemplos dicen tener: en los países centrales, llamados desarrollados,
donde los políticos y los ejecutivos de empresas públicas o privadas
roban… ¡pero hacen!. Y cuando se exceden egoístamente en la
corrupción, la ley los castiga sin contemplaciones. Moraleja: duro con
los corruptos, es lo único que nos queda.
La cuestión es, Presidente, que ya el discurso neoliberal por la ética
y contra la corrupción es hegemónico entre los venezolanos y el
sentimiento anticorrupción copa las expectativas y aspiraciones de la
mayoría de nosotros. De hecho lo elegimos a usted porque el 4/F/92,
irrumpió como el adalid contra la corrupción puntofijista y, por eso,
desde entonces las viejas fuerzas políticas que lo adversan han hecho
todo lo posible para demostrar que usted es igual a ellos. Que no hay
diferencia en cuanto a la corrupción. Y le sugiero que analice con
atención la "realidad mediática" venezolana de los tres últimos años,
luego de los triunfos sobre el golpe, el sabotaje petrolero y el
referendo del 2004 que lo proyectaron como políticamente imbatible:
Después de la seguridad ciudadana –que está asociada a la corrupción
de las policías y los tribunales- la corrupción administrativa en el
gobierno es el punto de encuentro entre Tirios y Troyanos. Y hasta
ahora usted ha estado fuera del círculo perverso. Usted es el único
presidente venezolano cuya semblanza personal que gravita en el
imaginario colectivo, después de nueve años en el gobierno, no está
manchada por el aceite de la corrupción. Pero…
Últimamente el Diputado Tascón ha levantado su voz para acusar de
posible corrupción al hermano de Diosdado Cabello y usted, en las
primeras de cambio, ha salido junto a otros voceros del gobierno a
atacar al diputado, a pedir su cabeza. ¡NO, NO!, compañero Presidente,
tenga mucho cuidado con su actitud, porque corre un grave peligro.
Me explico: el 2 de diciembre pasado, perdimos el referendo de la
reforma constitucional (por un margen estrecho pero lo perdimos) y
usted asumió la responsabilidad de la derrota, porque fue usted el que
dijo "Quien vota SÍ, vota por mí. Quien vota NO, vota contra mí", así
que si llamamos las cosas por su nombre, debemos asumir que mucha
gente votó contra usted y otros muchos ni siquiera salieron a votar…
por usted. Esto quiere decir que su representación en el imaginario
colectivo del pueblo que lo apoya ya tiene un hueco, una ventana, por
donde está metiéndose la táctica ideológica del enemigo –nada más y
nada menos que el que se llevó a la URSS en los cachos: el
imperialismo yanqui- y el "tema" de la corrupción le está sirviendo de
marco a esa ventana. ¿Recuerda usted la estrategia del "golpe suave"?
Bueno, esta táctica le sirve para "suavizar" el camino, porque le
ayuda a debilitar su imagen.
Un ejemplo: la denuncia de Tascón. ¿Qué hacer con la denuncia contra
el Sr. Cabello y cualquiera otra que surja contra algún otro
funcionario de su "alta" estima? ¡Déjelo que se defienda solo! Más
bien, impulse la actuación de la ley. Que se investigue hasta el fondo
y que asuman las consecuencias tanto el denunciante como el
denunciado. ¿Sabe por qué se lo recomiendo? Porque si este pueblo que
fue a Miraflores a rescatarlo el 13 de abril del 2002, "conecta" su
imagen con la de la corrupción, irá de nuevo a Miraflores… pero a
sacarlo. Esto es lo que está ahora en los planes del Imperio.
Y cuando digo "conecta su imagen con la de la corrupción", me refiero
a la representación ideal que se forma en el imaginario colectivo
mediante un proceso individual e inconciente de asociación de datos
falsos y verdaderos difundidos por los medios de comunicación,
propagados en las instituciones (familia, trabajo, etc.) y
popularizados a través de los rumores en los lugares de encuentros
sociales (bares, clubes, centros comerciales, etc.), que sirven de
base a las valoraciones que hace el individuo de los personajes
públicos relacionados con sus esperanzas, aspiraciones y expectativas
y se proyectan no sólo en un juicio positivo o negativo acerca de cada
uno de los personajes, sino que también influyen en sus afinidades
políticas y su preferencia electoral. Hasta ahora, su valoración ha
sido positiva, pero todos los esfuerzos del mundo están dirigidos a
invertirla. ¡No les de oportunidad! ¡No se monte en ese cadalso!


________________________________Contenido de la nueva página

Nada podemos
esperar sino
de nosotros
mismos
Artigas
La ley de
CADUCIDAD
es
ILEGAL e
INMORAL
La deuda externa,
ademas
de ilegal
es
impagable
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